Los seres humanos somos egoistas, es una verdad que no se puede negar, es parte de "ser humano", en cierta medida el amor es egoista y nos hace egoistas, la pequeña diferencia es que compartimos ese egoismo, es decir, nuestro objeto de "amor" se vuelve parte de nosotros mismos, somos egoistas hacia (no con) aquel personaje, queremos que este bien, queremos compartirlo todo con esa mujer que adoramos.
Ya no solo se piensa en el yo sino en un nosotros, se desea acompañarla en las buenas y en las malas (en mi caso es más relevante en las malas), queremos sentirnos importantes para esa persona que cuenten con nosotros, no solo que lo sepan sino que lo hagan, y aqui surge un inconveniente, tanta cercania hace más evidente los defectes, y es que viendo con un zoom tan grande a un ser humano van a sobresalir sus defectos porque todo el mundo es bello de lejos.
Al principio se intenta cambiar a ese ser o cambiar uno mismo, se busca desesperadamente y con un escosor en esa parte de la espalda que no alcanzamos que vea lo bueno, se quiere ser bueno, porque a veces ese ser hace de uno una mejor persona, más maduro, más paciente, más tolerante, pero no importa la cantidad de esfuerzo o cuanto amor existe, estan los defectos que tambien nos hacen seres humanos, defectos como el egoismo, defectos como el orgullo, y que no podemos arrancarnos de encima, que lamentablemente tambien tenemos que amar, y debemos aceptar los defectos en el otro si queremos que nos acepte como somos pero es más fácil exigir que primero sea el otro el que nos acepte.
Lamentablemente solo hay una primera impresión, solo una forma de hacer las cosas desde el principio, el perdón no esta en todos los mortales, solo en algunos, y podemos sentir como los musculos alrededor del pecho ahogan los pulmones, como se parte la espalda para conseguir ese perdón, pero no es suficiente.
Nunca será suficiente y siempre me atará la necesidad de intentarlo una vez más, soy un pésimo perdedor, ojalá algun día me pueda perder en tí o en la soledad defínitivamente.


